13.2.05
la gripe solitaria
Acabo de pasar por una experiencia traumatizante que me ha llevado a romper mi silencio en los medios para contarlo todo: ¡He pasado la gripe!
Bueno, oye, parece una tontería, pero no lo es, en absoluto. De hecho han sido tres días de los peores que recuerdo en mucho tiempo. Y es que, señoras y señores, por primera vez en mi vida, he pasado la gripe, ¡solo! ¡Completamente solo! Sin una mamá que me mime, me traiga sopita caliente y vasos de leche con miel, sin alguien a quien llamar para incordiarle cada cinco minutos... ¡Que horror!
Tres días metido en una cama en una habitación enana y mal ventilada, mirando el techo con esa pintura que se va cayendo a cachos a causa de unas humedades que por suerte dicen los vecinos de arriba que ya han arreglado. Tres días sin otra distracción que leer El Quijote, que he acabado de los tuertos y los agravios, las ínsulas y los menesterosos hasta los mismísimos. Tres noches horrorosas sudando como un cabrón dando vueltas y vueltas en la cama, escuchando el reloj de cuco de un vecino como da las horas, y llegan las tres y no me duermo, y llegan las cuatro y no me duermo, y llegan las cinco, cucú, cucú, cucú... Y a todo esto yo pensando, cuando sea viejo y esté achacoso será siempre así, no podré dormir y no dejaré de toser y esputar dando vueltas y mas vueltas en una cama de quien sabe que cuarto... Ya ves tu que pensamientos mas alegres que tenía.
Pero lo peor, sin duda lo peor es al día siguiente, que te despiertas y te encuentras con el pijama y las sábanas completamente empepadas en sudor y piensas, que pocas ganas que tengo de cambiar las sábanas, que pocas ganas tengo de lavar la ropa, ¿Por qué no está aquí mi mami que me dejaba la cama hecha y limpita mientras yo me tumbaba en el sofá a ver a la Maria Teresa Campos? ¿Eh?
En definitiva, que esto no se lo deseo yo a mi peor enemigo. Bueno, quizá sí, pero no es cuestión de ser rencoroso ahora.
¡Besitos para todos, a ver si os pego el virus!
Bueno, oye, parece una tontería, pero no lo es, en absoluto. De hecho han sido tres días de los peores que recuerdo en mucho tiempo. Y es que, señoras y señores, por primera vez en mi vida, he pasado la gripe, ¡solo! ¡Completamente solo! Sin una mamá que me mime, me traiga sopita caliente y vasos de leche con miel, sin alguien a quien llamar para incordiarle cada cinco minutos... ¡Que horror!
Tres días metido en una cama en una habitación enana y mal ventilada, mirando el techo con esa pintura que se va cayendo a cachos a causa de unas humedades que por suerte dicen los vecinos de arriba que ya han arreglado. Tres días sin otra distracción que leer El Quijote, que he acabado de los tuertos y los agravios, las ínsulas y los menesterosos hasta los mismísimos. Tres noches horrorosas sudando como un cabrón dando vueltas y vueltas en la cama, escuchando el reloj de cuco de un vecino como da las horas, y llegan las tres y no me duermo, y llegan las cuatro y no me duermo, y llegan las cinco, cucú, cucú, cucú... Y a todo esto yo pensando, cuando sea viejo y esté achacoso será siempre así, no podré dormir y no dejaré de toser y esputar dando vueltas y mas vueltas en una cama de quien sabe que cuarto... Ya ves tu que pensamientos mas alegres que tenía.
Pero lo peor, sin duda lo peor es al día siguiente, que te despiertas y te encuentras con el pijama y las sábanas completamente empepadas en sudor y piensas, que pocas ganas que tengo de cambiar las sábanas, que pocas ganas tengo de lavar la ropa, ¿Por qué no está aquí mi mami que me dejaba la cama hecha y limpita mientras yo me tumbaba en el sofá a ver a la Maria Teresa Campos? ¿Eh?
En definitiva, que esto no se lo deseo yo a mi peor enemigo. Bueno, quizá sí, pero no es cuestión de ser rencoroso ahora.
¡Besitos para todos, a ver si os pego el virus!
31.12.04
tradiciones insostenibles
Resulta que en la familia JM (léase la mía) existe una tradición. Una tradición que se remonta hasta los días oscuros en que no existían los móviles ni internet, en que la televisión era en blanco y negro y solo había dos canales. Vamos, una época poco recomendable para vivir, en la que, por no haber, no estaba ni yo.
Esa tradición reza: El día 31 te quedarás en casa hasta las 24:00 para tomar las uvas con la familia viendo la puerta del sol por la uno (pq nosotros le llamamos la uno, como debe de ser).
El caso es que se trata de una tradición que cada año se me hace más cuesta arriba. No por el hecho de tomar las uvas en casa, con la familia, que bueno, sinó eso de tener que poner la uno. LA UNO, señores y señoras, ese engendro que dice Ferran Monegal que está buscando su nueva identidad, y digo yo que no se si prefiero que la encuentre o que siga buscando, me va a obsequiar esta noche con unas campanadas desde la puerta del sol retransmitidas por la pareja del año: Ana Obregón y Ramón García. Solo falta el niño de cuéntame correteando para que se te indigeste el champán (o cava, perdón).
Es una tradición insostenible porque acabo de ingresar en una nueva religión, el ferranismo, que permite comer cerdo pero en su doctrina deja muy claro que comiendo uvas no se puede observar a Ana Obregón ni a Ramón García, lo dice muy claro en su primer mandamiento:
1. No comerás uvas viendo a Ana Obregón y/o Ramón García
De momento es el unico mandamiento de esta religión, pero como yo soy su profeta, seguro que vuelvo a ver la luz y sigo perfeccionando la doctrina ferranista. De momento voy a tener que romper la tradición familiar, la religión es lo que tiene.
Anda, ¡feliz año a tod@s!
28.12.04
miscelánea
Bueno, como llevo demasiados días sin escribir, voy a resarcirme con los temas que quería comentar estos días pero entre navidad y pereza quedaron olvidados
Paranoia histórica
(ida de olla - no hacer ni puto caso)
Estaba pensando yo últimamente en que existe algún extraño mecanismo de justícia histórica en la memoria de los pueblos. No se, pensaba sobretodo en el Imperio Romano, con sus siglos de dominio, su enorme legado e influencia que llega hasta nuestros días en forma de idioma, leyes y costumbres varias. Y sin embargo, no se, creo no ser el único al que le repatean los romanos, desde los cómics de Asterix a las películas de Espartacos, a nuestro orgullo de resistentes numantinos o nuestra simpatía a Aníbal y sus elefantes. Quizá sea esa nuestra mejor arma contra los imperios, arrojar una sombra de vergüenza sobre sus crímenes que les persiga una vez muertos.
Y claro, hablando de imperios, creo que todos cayeron, ¿no? Desde Roma y Egipto a España e Inglaterra, y es que también parece que la história se repite, y creo que la diferencia es que cada vez más rápido.
Navidades familiares
Se que no le importa a nadie, pero la navidad me satura por lo que conlleva de encuentros culinarios con la familia. Y eso que desde que vivo sólo me gusta quedar con mis padres y tomar el café y las pastas con ellos después de la comida del domingo, cosa que antes no hacía ni jarto vino. Pero es que esto de ser mestizo andaluz-castellano-catalán tiene su gracia, pero también sus inconvenientes: Celebro todas las fiestas. El 23 por ser cumpleaños de mi querido padre, el 24 por nochebuena, el 25 por navidad y el 26 por sant esteve. Mi estómago no resiste más...
Manifestaciones
Estuve a puntito de ir a la mani del 23 homenaje a Roger i oprobio al fascio. Y suerte que no fui. Ya sé que siempre son los mismos, y también sé que no se puede comparar la violencia contra las personas a la violencia contra los bienes materiales pero joder... Quizá entre Gaspi y Miralles me he vuelto moderado últimamente, quizá sea la edad, pero es que no me gustó nada ver lo que se hizo allí.
Navidad (bis)
Me imaginaba estos días la historia si fuera tal y como nos la contaron en los cuentos infantiles.
Me imagino que haría mucho frío, seguramente nevaría a manta, y me imagino a la pareja en un establo, con el vaho saliendo de sus pulmones y los dientes rechinando. Estaría todo cubierto de paja, paja cubierta de orines y defecaciones varias que impregnarían la noche con sus olores fermentados. Me imagino a la pareja acurrucada, compartiendo una manta demasiado fina, y la mujer notando de golpe esa humedad en la entrepierna, ese líquido que resbala por las carnes y pensar "por favor, ahora no, aquí no", y avisar al hombre que como tal no sabe que hacer, no sabe donde meterse ni como actuar. Seguramente se desmayaría de la impresión mientras ella, sola, en cuclillas me la imagino, soporta los dolores del parto agarrándose a una viga baja o a una piedra un poco salida de la pared, y luego corta el cordón con sus dientes y lame el cuerpecito del bebé para limpiarlo de sangre.
Morir en Tailandia
Bhumibol Aduladej, nieto del rey, salió aquella mañana a disfrutar de su moto acuática. Cuando los sismógrafos detectaron el fenomenal movimiento, faltaba una hora escasa para que esa gran ola de 10 metros que se desplazaba a 750 km/h se lo tragara para siempre. Supongo que su familia, la familia real, correría a buscarlo por todos los medios posibles. En una hora hay tiempo para poner a salvo a un joven noble, siempre que se cuente con los medios de que dispone la nobleza.
Aduladej no fue avisado, y la ola se lo tragó. Igual que hizo con tantos y tantos humildes campesinos y pescadores, en sus casitas de madera frente a la costa. A ellos nadie intentó avisarles. A ellos nadia hubiera podido avisarles.
Porque ni siquiera cuando la madre tierra decide castigarnos lo hace en igualdad de condiciones. Si esto llega a pasar en la costa este de los Estados Unidos, donde hay capacidad para informar y actuar con presteza, la catástrofe no hubiese sido igual. Resulta que siempre llueve sobre mojado, o eso me parece.
Porque la culpa de la catástrofe no la tiene el tsunami, si no la miseria a la que golpeó.
Paranoia histórica
(ida de olla - no hacer ni puto caso)
Estaba pensando yo últimamente en que existe algún extraño mecanismo de justícia histórica en la memoria de los pueblos. No se, pensaba sobretodo en el Imperio Romano, con sus siglos de dominio, su enorme legado e influencia que llega hasta nuestros días en forma de idioma, leyes y costumbres varias. Y sin embargo, no se, creo no ser el único al que le repatean los romanos, desde los cómics de Asterix a las películas de Espartacos, a nuestro orgullo de resistentes numantinos o nuestra simpatía a Aníbal y sus elefantes. Quizá sea esa nuestra mejor arma contra los imperios, arrojar una sombra de vergüenza sobre sus crímenes que les persiga una vez muertos.
Y claro, hablando de imperios, creo que todos cayeron, ¿no? Desde Roma y Egipto a España e Inglaterra, y es que también parece que la história se repite, y creo que la diferencia es que cada vez más rápido.
Navidades familiares
Se que no le importa a nadie, pero la navidad me satura por lo que conlleva de encuentros culinarios con la familia. Y eso que desde que vivo sólo me gusta quedar con mis padres y tomar el café y las pastas con ellos después de la comida del domingo, cosa que antes no hacía ni jarto vino. Pero es que esto de ser mestizo andaluz-castellano-catalán tiene su gracia, pero también sus inconvenientes: Celebro todas las fiestas. El 23 por ser cumpleaños de mi querido padre, el 24 por nochebuena, el 25 por navidad y el 26 por sant esteve. Mi estómago no resiste más...
Manifestaciones
Estuve a puntito de ir a la mani del 23 homenaje a Roger i oprobio al fascio. Y suerte que no fui. Ya sé que siempre son los mismos, y también sé que no se puede comparar la violencia contra las personas a la violencia contra los bienes materiales pero joder... Quizá entre Gaspi y Miralles me he vuelto moderado últimamente, quizá sea la edad, pero es que no me gustó nada ver lo que se hizo allí.
Navidad (bis)
Me imaginaba estos días la historia si fuera tal y como nos la contaron en los cuentos infantiles.
Me imagino que haría mucho frío, seguramente nevaría a manta, y me imagino a la pareja en un establo, con el vaho saliendo de sus pulmones y los dientes rechinando. Estaría todo cubierto de paja, paja cubierta de orines y defecaciones varias que impregnarían la noche con sus olores fermentados. Me imagino a la pareja acurrucada, compartiendo una manta demasiado fina, y la mujer notando de golpe esa humedad en la entrepierna, ese líquido que resbala por las carnes y pensar "por favor, ahora no, aquí no", y avisar al hombre que como tal no sabe que hacer, no sabe donde meterse ni como actuar. Seguramente se desmayaría de la impresión mientras ella, sola, en cuclillas me la imagino, soporta los dolores del parto agarrándose a una viga baja o a una piedra un poco salida de la pared, y luego corta el cordón con sus dientes y lame el cuerpecito del bebé para limpiarlo de sangre.
Morir en Tailandia
Bhumibol Aduladej, nieto del rey, salió aquella mañana a disfrutar de su moto acuática. Cuando los sismógrafos detectaron el fenomenal movimiento, faltaba una hora escasa para que esa gran ola de 10 metros que se desplazaba a 750 km/h se lo tragara para siempre. Supongo que su familia, la familia real, correría a buscarlo por todos los medios posibles. En una hora hay tiempo para poner a salvo a un joven noble, siempre que se cuente con los medios de que dispone la nobleza.
Aduladej no fue avisado, y la ola se lo tragó. Igual que hizo con tantos y tantos humildes campesinos y pescadores, en sus casitas de madera frente a la costa. A ellos nadie intentó avisarles. A ellos nadia hubiera podido avisarles.
Porque ni siquiera cuando la madre tierra decide castigarnos lo hace en igualdad de condiciones. Si esto llega a pasar en la costa este de los Estados Unidos, donde hay capacidad para informar y actuar con presteza, la catástrofe no hubiese sido igual. Resulta que siempre llueve sobre mojado, o eso me parece.
Porque la culpa de la catástrofe no la tiene el tsunami, si no la miseria a la que golpeó.
22.12.04
El Ajo repite
1 Poque no queremos una cultura de imbelicistas
2 Porque estamos ya hartos de divinidades sacerdocios y élites industrial culturalistas
3 Porque queremos intervenir, provocar, facilitar y usar de una cultura creativa
4 Porque todavía somos utopistas
5 Porque queremos gozárnosla con eso que llaman cultura
6 Porque tenemos imaginación para inventar otra, si ustedes quieren
7 Porque siempre hay un Por Qué que nos apremia (...)
Editorial del 1er número de AJOBLANCO, Octubre 1974
30 años de Ajoblanco, la revista que yo no llegué a leer. Bueno sí, un par de números de la segunda época cayeron, pero vamos.
El caso es que pasados 30 años, pa quien no lo sepa... ¡El Ajo repite! Y espero que pique y funcione. Nuevo proyecto, nueva revista y nueva web.
Hay noticias que le alegran a uno el día. Veremos si de esta sale algo guapo.
21.12.04
seamos solidarios
Vaya hombre, ya es navidad en el corte inglés.
Vaya hombre, ya vuelve a estar de moda ser solidario (caritativo, si acaso). Y vuelven las telemaratones, las donaciones, los futbolistas posando junto a niños negritos para vender calendarios y limpiar sus imágenes, los famosetes de turno cantando en playback por una noble causa...
Todo esto viene porque hoy hay un blogomaratón solidario y a los que escribimos nuestras paranoias por los internetes de dios se nos pide que alzemos nuestra voz para acabar con la injusticia.
¿Y de qué queréis que hable? Cuando me paso todo el año cantando las injusticias del sistema se me llama pesao, iluminao, o como mucho se me mira con la condescendencia del más sabio, del que ya está de vuelta y te dice "yo también era así, pero el tiempo te hace aprender".
Extraños somos los seres humanos. Podemos estar todo el año viendo el telediario mientras cenamos sin que se nos revuelva el estómago, podemos echar pestes de los moros que viven al lao, 10 en un piso, tos apretujaos, es que son guarros, los tíos, podemos mirar desde nuestra atalaya con ruedas al tirao este que viene a limpiarnos los cristales sin inmutarnos... Siempre que, una vez al año, aunque sea, donemos unos eurillos para una noble causa y así nos sintamos buenas personas de gran corazón que estamos contribuyendo a construir un mundo mejor.
PD.- Toni colgó en su blog un poema de Brecht no por conocido menos recomendable. A veces viene bien releer ciertas palabras.
Vaya hombre, ya vuelve a estar de moda ser solidario (caritativo, si acaso). Y vuelven las telemaratones, las donaciones, los futbolistas posando junto a niños negritos para vender calendarios y limpiar sus imágenes, los famosetes de turno cantando en playback por una noble causa...
Todo esto viene porque hoy hay un blogomaratón solidario y a los que escribimos nuestras paranoias por los internetes de dios se nos pide que alzemos nuestra voz para acabar con la injusticia.
¿Y de qué queréis que hable? Cuando me paso todo el año cantando las injusticias del sistema se me llama pesao, iluminao, o como mucho se me mira con la condescendencia del más sabio, del que ya está de vuelta y te dice "yo también era así, pero el tiempo te hace aprender".
Extraños somos los seres humanos. Podemos estar todo el año viendo el telediario mientras cenamos sin que se nos revuelva el estómago, podemos echar pestes de los moros que viven al lao, 10 en un piso, tos apretujaos, es que son guarros, los tíos, podemos mirar desde nuestra atalaya con ruedas al tirao este que viene a limpiarnos los cristales sin inmutarnos... Siempre que, una vez al año, aunque sea, donemos unos eurillos para una noble causa y así nos sintamos buenas personas de gran corazón que estamos contribuyendo a construir un mundo mejor.
PD.- Toni colgó en su blog un poema de Brecht no por conocido menos recomendable. A veces viene bien releer ciertas palabras.